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Estuve atendiendo información interesante sobre las raíces hebreas, y entre las cosas que tuve la oportunidad de examinar estuvo la de la relación que existe entre YEHOVAH el Padre y Yeshúa el Hijo. En esta entrada les doy a conocer mi postura.

Antes que nada quiero decirles que desde que comencé a examinar la Cronología Profética y las representaciones dramáticas y los paralelismos de las Escrituras, mi hambre por la verdad ha aumentado. Y es que una de mis metas personales es despojarme de todo concepto heredado y revisarlo todo de nuevo, con miras a acercarme más a lo que es verdadero y coherente.

LAS CONCLUSIONES

No voy a darme el tiempo para poder explicar todos los pasajes que he examinado durante toda mi vida para que ustedes lleguen a creerme, pero al final, después de pensarlo con toda la sinceridad del mundo, he llegado a la conclusión de que los JW (Testigos de Jehová) se acercan lo mejor posible a lo que más tiene sentido. Yehovah es el Padre, y Yeshúa es su Palabra, su representante, su testigo principal, su siervo, su ungido.

La idea de la Trinidad no es bíblica, y me refiero a lo más importante de la Biblia, la cual contiene lo que realmente importa como núcleo de la verdad: la TORAH. El único Dios verdadero es YEHOVAH, y solamente él es el que merece nuestra adoración.

YEHOVAH se ha manifestado a través de mensajeros, siendo el más importante el que fue predicho por él mismo:

”Voy a enviar a un ángel delante de ti para que te proteja por el camino y te lleve al lugar que he preparado. Préstale atención y obedece su voz. No te rebeles contra él, porque no perdonará tus ofensas, ya que mi nombre está en él. (Éxodo 23:20, 21.)

Ese mensajero llegó a ser el Mesías Yeshúa. En otro pasaje se dice:

Un profeta de en medio de ti mismo, de tus hermanos, semejante a mí, es lo que Jehová tu Dios levantará para ti —a él ustedes deben escuchar—  en respuesta a todo lo que le pediste a Jehová tu Dios en Horeb, en el día de la congregación, diciendo: ‘No oiga yo de nuevo la voz de Jehová mi Dios, y no vea yo más este gran fuego, para que no muera’. (Deuteronomio 18:15, 16.)

Y esto es así porque Yeshúa, en su existencia prehumana, era la Palabra de YEHOVAH. Provino del Padre y era parte de él. Es muy adecuado que la mismísima Palabra de YEHOVAH, al hacerse carne, llegue a ser un «mensajero» y un «profeta», pues actúa como la boca de Dios.

EL SIERVO DE YEHOVAH

Ahora bien, los judíos mesiánicos consideran que Yeshúa es el Mesías de YEHOVAH, quien reinará sobre el trono de David en el nombre del Padre. Esa postura es similar a la de los JW. Sin embargo, algunos estudiosos de las raíces hebreas están convencidos de que Yeshúa es el mismo Yehovah («Yahweh» para ellos). En otras palabras, están firmemente convencidos de que YHVH es Yeshúa, porque el Dios Todopoderoso es capaz de convertirse en un hombre, y porque muchas profecías de las Escrituras Hebreas dan a entender que el mismo YHVH es el que actuaría para cumplir las profecías mesiánicas.

No niego la bendición que están teniendo muchos seguidores del movimiento de raíces hebreas para entender la verdad a partir de la TORAH, los Profetas y los Salmos. Sin embargo, creo que hay que tomar en cuenta lo que las Escrituras realmente dan a entender en cuanto a Yeshúa.

La creación suele ilustrar cómo es la realidad mayor invisible, y si YEHOVAH nos creó a su imagen y semejanza, entonces podemos percibir que los seres humanos tienen una boca, una lengua, y se percibe que cada uno de nosotros tiene la capacidad de ser dos entidades por momentos. Hablamos con nosotros mismos al entender las cosas, y nuestra palabra suele armonizar con lo que pensamos. Así pues, es fácil percibir que en la escala suprema, YEHOVAH es el Creador, es decir, el que concibe todas las ideas, mientras que su Palabra llega a ejecutar su voluntad, actuando, según la percepción humana, como si fuera de un modo independiente, aunque en total armonía y unidad.

Yo no me opongo a la idea de que la Palabra de YEHOVAH sea, en última instancia, YEHOVAH mismo. ¿Podría ser? Sí, si es que tomamos como base la mayoría de las referencias bíblicas que dan a entender que Yeshúa actuaba como si fuera Dios mismo. Pero yo he percibido que REALMENTE el Hijo del Padre actúa como si fuera una persona aparte del Creador sin que haya conflicto alguno con la unidad de Dios. Él procede del Padre y llegó a ser carne, así que en su posición inferior como humano él llegó a actuar como tenía que haber actuado Adán.

Yeshúa llegó a ser desde antes el Primogénito de la Creación, y las Escrituras dan a entender que él se deleitaba efectuando la voluntad del Padre, lo cual muestra que tenía libre albedrío. Si él no lo hubiese tenido, entonces todo lo que él pasó al ser probado, al aprender la obediencia, al orar, al ser tentado, habría sido una simulación. Y el Creador no usa fingimiento para mostrarnos algo.

Yeshúa recibió el Espíritu del Padre para efectuar las obras que como humano no podía hacer. Luego de ser sacrificado, el Padre lo levantó de entre los muertos y le dio el nombre más grande de todos. Y Yeshúa, después de ser resucitado, fue llamado el SIERVO de YEHOVAH. Y Apocalipsis lo describe como el Cordero que está sentado a la diestra del Padre.

Yo creo que decir que YEHOVAH mismo se manifestó como humano para cumplir su propósito para restaurar las cosas puede ser aceptable solamente cuando creemos lo que dice la Escritura, que Yeshúa es la Palabra de Dios, y que todo lo que YEHOVAH hace lo hace a través de él. Él mismo dijo que el Padre era mayor que él y que él mismo no aceptaba el título de Bueno, pues sólo YEHOVAH es la máxima expresión de amor y bondad.

Yeshúa tenía que ser un equivalente exacto de Adán, pero justo, dependiente siempre del Padre. Y fue probado hasta lo más duro, porque tenía que darnos un ejemplo posible de seguir. Si él hubiera sido el Padre mismo, en cierto sentido, habría hecho trampa, porque YEHOVAH no puede negarse a sí mismo. Tenía que haber la mínima posibilidad de que él escogiese ser rebelde como Adán, sino no se le hubiese permitido ser tentado.

En realidad, el tema fundamental de las Escrituras, que los JW entienden bien, es que los humanos tenemos que escoger la soberanía de YEHOVAH. El ejemplo máximo a seguir es el de Yeshúa, el Testigo Fiel, quien tuvo fe en su Padre, dependió totalmente de él y fue aprobado. No hay fingimiento alguno en todo esto. Él estará reinando hasta que todos los enemigos de Dios sean puestos bajo sus pies, incluido el enemigo llamado Muerte. Luego, entregará el Reino a su Padre para que él sea todo para con todos, como se dijo en 1 Corintios 15. Y eso, estimados amigos, da a entender que él sigue sujeto a su Padre incluso en los cielos.

Lo que sí es sorprendente y fascinante es cómo YEHOVAH el Creador pudo hacer que su Palabra naciese como humano y actuase con libre albedrío. Pero, si lo pensamos bien, nosotros también provenimos de su mente creadora, y actuamos con libre albedrío. Eso es algo que nosotros no podemos crear, pero YEHOVAH sí.

Todas las profecías que dan a entender que YEHOVAH actuó a través de su Hijo son correctas. Cuando Yeshúa murió, fue como si Dios mismo hubiera muerto, para volver a tener a su pueblo como esposa. Lo que Yeshúa pasó, por ser Hijo de Dios, es lo que YEHOVAH mismo pasó mediante él. Pero YEHOVAH nunca dejó de existir en ese proceso, porque las Escrituras dicen que Dios no puede morir. Pero su Palabra pudo morir momentáneamente porque fue una expresión que se hizo carne, independiente, con libre albedrío, capaz de mostrar que el camino, la verdad y la vida solamente proceden de YEHOVAH.

¿Quiere decir todo esto que tenemos DOS DIOSES? No. Yeshúa tiene divinidad por provenir del Padre, y es el principal de toda la creación celestial, que también son divinos. A su vez, esta creación celestial viene a actuar como una Esposa para YEHOVAH, y es la organización que se mueve a través del Espíritu Santo. Juan 1:1 nos dice, en el griego koiné, que la Palabra era Dios, pero no EL DIOS, sino UN DIOS, porque estaba en unión con el Padre, comunicándose con él y actuando como su representante.

Así pues, para no cansarlos con lo que digo, estoy de acuerdo con la postura de la clase José (los JW) y los judíos mesiánicos verdaderos, quienes separan a Yeshúa del Padre. No hay conflicto alguno. YEHOVAH fue manifestado a través de Yeshúa en todo, a su imagen, pero Yeshúa tenía libre albedrío, y reinará para la gloria del Padre.

Finalmente, si alguno no está de acuerdo con esto y sigue buscando la forma de demostrar que Yeshúa es realmente YEHOVAH personificado, pues no creo que tenga la culpa de algún mal. La mayoría suele creer eso, pero tengo la confianza en que llegado el Milenio los ojos del entendimiento nos permitirán entender esto del mejor modo, lo que incluye también el papel de la Mujer celestial y el Espíritu de YEHOVAH.

De modo que si alguien me dice que a YEHOVAH le traspasaron y que eso demuestra que es Yeshúa, le pido que reconsidere. Yeshúa vino como representante del Padre, y él es, por decirlo así, el rostro de Dios para nosotros, un ser perceptible a nuestra semejanza, para poder acercarnos a Aquel que es invisible y que nadie podrá ver nunca, a menos que seamos celestiales.

La verdad sobre el nombre de YEHOVAH sería, por último, la que nos indicará dónde está el entendimiento correcto. Y hasta ahora sólo conozco dos fuentes que se acercan más a esta verdad: la clase José (los JW) y los judíos mesiánicos que descubrieron la pronunciación correcta del Nombre.

Bendiciones en el nombre de Yeshúa, el Ungido de YEHOVAH.

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