Alerta: ¿El gobierno de «Israel» está por reiniciar?

Hoy, según los datos cronológicos que tenemos, comienza el día 14 del segundo mes del año 5995 del Séptimo Día. Es la fecha de la Pascua tardía, la última oportunidad para conmemorar el sacrificio de Yeshúa, para quienes no pudieron hacerlo hace un mes.

Si hemos entendido la idea acerca de los siete Tiempos solares, entonces sabemos que los 70 años de la autonomía de los judíos han concluido en 2019. Esa sería la razón por la que no han podido establecer un gobierno desde hace más de un año. Sin embargo, parece que esa restricción está terminando.

Poco antes de la media noche y por unanimidad, el Tribunal Supremo de «Israel» dio luz verde dio luz verde a los planes de Benjamín Netanyahu de repetir como primer ministro y formar un gobierno de unidad con Benny Gantz. De modo que es posible que un evento grande esté por ocurrir, el cual interrumpa ese reinicio.

Siete Tiempos Solares

Los siete Tiempos Solares son 2,556 años y 9 meses lunares. En el caso de Judá, este período comenzó en el año 609 aEC, después que Josías fue asesinado por Faraón Nekoh y probablemente al finalizar el breve reinado de tres meses de Jehoacaz. Judá perdió su autonomía y, desde entonces, los gobiernos de las naciones comenzaron a enseñorearse sobre él, empezando con el rey de Egipto. Estos 2,556 años y 9 meses lunares terminaron, probablemente, en la primera mitad de 1949 EC, cuando el Estado de Israel tuvo su primer gobierno autónomo. Y ese permiso se les concedió a los judíos por 70 años, como una compensación por los 70 años de la autoridad total que tuvo Babilonia sobre el reino de la humanidad.

Para entender esto mejor, tenemos que decir que el trono de YEHOVAH estuvo representado por la dinastía de David desde 1079 hasta 609 aEC, es decir, por un período de 470 años. [Contando desde Salomón, serían 430 años.] El último rey justo fue Josías. A partir de su muerte, ninguno de los cuatro reyes que le siguieron (Jehoacaz, Jehoiaquim, Joaquín y Sedequías) fueron enterrados en Jerusalén, lo que los descalifica como legítimos.

Por otro lado, en el caso de Babilonia, cuya autoridad comenzó en Etanim de 609 aEC, YEHOVAH le concedió una autoridad total sobre el mundo conocido de aquel entonces por un plazo de 70 años. Estos terminaron al tiempo de la luna llena de Etanim de 539 aEC. Desde entonces, el árbol del reino de la humanidad fue derribado por un espacio de siete Tiempos solares, es decir, 2,556 años y 9 meses lunares que concluyeron con la luna llena de junio de 2019 EC. Después de ello, YEHOVAH volvería a mostrar su soberanía mediante el pueblo de los escogidos, el cual no es el gobierno de «Israel» de la actualidad, sino sus escogidos de Israel y Judá que reinarán con el Mesías. Desde mediados de 2019, se eliminaron las restricciones, y los dos bandos en oposición fueron concebidos. Pronto ocurrirá el nacimiento de ambos.

En armonía con esto, 100 años antes, en el Tratado de Versalles de finales de junio de 1919, fue concebida la Sociedad de Naciones, la cual comenzó a funcionar en noviembre de 1920, probablemente 100 años antes que comience la autoridad de 42 meses de la Bestia de nuestros días.

La mitad de una Semana de Milenios

En verdad, les confieso, estimados amigos, que a mí me hace mucho sentido ver que tenía que pasar la mitad de una Semana de Milenios entre la entrada de Israel en Canaán (1476 aEC) y la entrada de la humanidad en el Milenio del Mesías (2025 EC). Esos 3,500 años son, pues, la mitad de 7,000 años.

Es por ello que estoy prácticamente convencido que el principio de la última mitad de la Semana de Años de estos 70 ciclos de 50 años comienza, formalmente, en el mes de Abib de 2021 EC.

Las tribulaciones de esta media semana concluirán con la Gran Tribulación, la cual, en vez de durar tres años y medio más, sólo se acortará a un año: el Día de YEHOVAH, en 2024.

Y esto nos hace pensar que el Séptimo Día de YEHOVAH, si es que dura 7,000 años, probablemente comenzó en 3977/3976 aEC, cuando Adán tenía 52 años de edad.

De modo que, si el año 6,000 comienza en octubre de 2024, podríamos decir que nos encontramos dentro del año 5,995 del Séptimo Día.

Estemos atentos. El tiempo se acaba.

 

¿Algo más que una coincidencia?

Y el pueblo siguió hablando en contra de Dios y de Moisés. Decían: “¿Para qué nos han sacado de Egipto? ¿Para que muramos en el desierto? No hay ni comida ni agua, y ya odiamos este despreciable pan”. De modo que YEHOVAH envió serpientes venenosas entre el pueblo, y estas mordían a la gente, así que muchos israelitas murieron (Números 21:5, 6.)

Entonces, el pueblo fue adonde estaba Moisés y dijo: “Hemos pecado al hablar en contra de YEHOVAH y de ti. Pídele a YEHOVAH que nos quite las serpientes”. Y Moisés intercedió por el pueblo. YEHOVAH le dijo a Moisés: “Haz la réplica de una serpiente venenosa y colócala en un poste. Cuando alguien haya sido mordido, esa persona tendrá que mirarla para poder vivir”. Enseguida, Moisés hizo una serpiente de cobre y la colocó en el poste. Cuando una serpiente mordía a una persona y esta miraba a la serpiente de cobre, sobrevivía. (Números 21:7-9.)

Pareciera que aquí hay una sombra relacionada con el antiMesías. Es como se insinuase que esa serpiente en el poste existe actualmente en las Naciones Unidas. O, también, que la industria farmacéutica es como un instrumento falso de salvación.

Y, así como Moisés alzó la serpiente en el desierto, así tiene que ser alzado el Hijo del Hombre para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo unigénito para que nadie que demuestre tener fe en él sea destruido, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:14-16.)

La Abominación de la Desolación en la mira

De la interpretación de Jueces 9, acerca del gobierno mundial representado por el reinado de tres años de Abimélec, aprendimos varias cosas. Vimos que los líderes de Siquem eran una representación de los líderes de la cristiandad, siendo Siquem la cristiandad misma. Los 70 hijos de Jerubaal representaron a las autoridades gubernamentales de todas las naciones del mundo, que existen por permiso de YEHOVAH. El asesinato de estos 70 hijos por mano de Abimélec representó el violento cambio hacia el gobierno mundial, donde mueren las soberanías y sólo las Naciones Unidas, dirigidas por el Rey del Norte, llegan a tener autoridad total por 42 meses.

Veremos ocurrir esto pronto, a más tardar, según la Cronología Profética que usamos, en abril o mayo de 2021. Lo que está ocurriendo en este año de 2020 preparará el terreno para que eso ocurra, y eso implica que habrá una gran guerra que matará a una de las cabezas de la Bestia. Y esta herida mortal será también el tiro de gracia contra el sistema financiero internacional y colocará al mundo en sus últimos cuatro años y medio.

Ahora bien, en Jueces 9 se hace mención de una estructura llamada Miló (mil-loh), que se traduce Montículo. La obra Perspicacia dice:

MILÓ (de una raíz que significa: “llenar”). “La casa de Miló” (“Bet-milo”, PIB; Val, 1989; VP) tal vez haya sido una fortaleza o ciudadela, y puede haber sido el mismo lugar que “la torre de Siquem”. Al parecer, los hombres de “la casa de Miló” estuvieron entre los que hicieron rey a Abimélec. Las palabras proféticas de Jotán, el hijo de Gedeón, vaticinaban calamidad para “la casa de Miló” a manos de Abimélec, palabras que se cumplieron cuando este incendió la bóveda de la casa de El-berit y todos los que se habían refugiado allí perecieron. (Jue 9:6, 20, 46-49.)

Gracias a la interpretación que hicimos acerca de este drama simbólico podemos decir que el Montículo se asocia a la religión falsa, pues a los terratenientes de Siquem se les llama «casa de Miló». En consecuencia, tenemos que ser consecuentes y visualizar que el Montículo debe de tener un significado profético asociado al fin de los tiempos.

Aunque no se sabe qué era el Montículo, hay quienes creen que podría estar asociado al lugar donde Yeshúa el Mesías fue ejecutado, es decir, el Gólgota o Calvario. Ese lugar estaba fuera del muro de Jerusalén y debió de ser un promontorio que podría ser visto por los espectadores de una ejecución.

Veamos los pasajes donde es mencionado:

Entonces David se quedó a vivir en la fortaleza, a la que se llamó Ciudad de David, y se puso a hacer construcciones por todos lados, desde el Montículo hacia adentro. (2 Samuel 5:9.)

Este es el registro de aquellos a los que el rey Salomón reclutó para trabajo obligatorio a fin de construir la casa de YEHOVAH, así como su propia casa, el Montículo, la muralla de Jerusalén, Hazor, Meguidó y Guézer. […] La hija del faraón subió de la Ciudad de David a su propia casa, que Salomón le había hecho. Entonces él construyó el Montículo. (1 Reyes 9:15, 24.)

La razón por la que [Jeroboán] se rebeló contra el rey fue la siguiente. Salomón había construido el Montículo y había cerrado la brecha de la Ciudad de David, su padre. (1 Reyes 11:27.)

Además, con mucha determinación, [Ezequías] reconstruyó toda la muralla que estaba derrumbada y levantó torres en ella. Y por fuera hizo otra muralla. También reparó el Montículo de la Ciudad de David y fabricó muchísimas armas y escudos. (2 Crónicas 32:5.)

El Montículo estaba asociado a la Ciudad de David, y su construcción tenía que ver con la defensa de la ciudad. En mi opinión, el montículo viene a ser el lugar donde será puesta la Abominación de la Desolación. Sería un lugar desde donde se haría evidente un peligro contra la ciudad. Probablemente, fue allí donde fue puesto el estandarte que portaban los ejércitos de Roma dirigidos por Cestio Galo en el otoño del año 66.

Josefo indicó que el ataque contra la ciudad había comenzado el día 22 de Etanim, después de la Fiesta de las Cabañas. Sin embargo, la amenaza directa contra el templo llegó el día 5 de Bul, apenas dos semanas después. Fue a partir de aquí, probablemente, que se contaron los 1,290 días para la Jerusalén antigua. Al finalizar estos 43 meses lunares, el día 5 de Siván del año 70 (entre mayo y junio), alrededor del tiempo del Pentecostés, la construcción de la fortificación de estacas puntiagudas terminó. Ya no había manera de escapar.

Entonces, podríamos pensar que si hubo media Semana de Años (1,290 días) entre un 5 de Bul del 66 y un 5 de Siván del 70, existe la posibilidad de que otra mitad de Semana de Años se inicie un 5 de Siván. En el año 2020, el 5 de Siván será el 29 de mayo.

Pues bien, pienso, y es mi opinión, que la muerte de Yeshúa tuvo lugar en el mismo lugar que los romanos pusieron sus estandartes idolátricos. Lo que es más, el momento en el que Yeshúa fue clavado en el madero representó la colocación de la Abominación de la Desolación de nuestros días, el principio de las tribulaciones del pueblo de YEHOVAH, así como también el oscurecimiento del sol al medio día pudo haber representado el oscurecimiento que ocurrirá al final de la Gran Tribulación.

En el vídeo que se adjunta en este breve artículo hablaremos un poco sobre las manifestaciones de la Abominación de la Desolación en el pasado, y veremos si hay indicios acerca de lo que está a punto de ocurrir.

Nota histórica

En los días de Antíoco Epífanes, la abominación de la desolación llegó a ser un sacrificio inmundo presentado por el Rey del Norte en la zona sagrada del templo. La fecha en la que ocurrió este evento fue el 25 de Kislev, el noveno mes. Pues bien, acabo de descubrir algo muy curioso.

Cuando comenzamos la cuenta de un período literal de 1,290 días solares desde el 5 de Siván (29 de mayo), llegaremos a una fecha similar a la de la Abominación de la Desolación de Antíoco Epífanes:

  • +360 días = 24 de mayo de 2021
  • +360 días = 19 de mayo de 2022
  • +360 días = 14 de mayo de 2023
  • +210 días = 13-jun, 13-jul. 12-ago, 11-sep, 11-oct, 10-nov, 10-dic

En 2023, el 1 de Etanim será el 16/17 de septiembre. A partir de este dato tenemos:

  • 1 de Etanim, 16/17 de septiembre
  • 1 de Bul, 16/17 de octubre
  • 1 de Kislev, 14/15 de noviembre.

Por lo tanto, el 25 de Kislev de 2023 sería el 8/9 de diciembre.

Interesante, ¿verdad?

Por otro lado, si la Abominación de la Desolación fue colocada el 25 de Kislev del año 168 aEC, como se cree por la historia, entonces el 25 de Kislev de 2023 EC se habrán completado exactamente 2,190 años. ¿Y eso cuánto es? Es 6 Tiempos más un Mes de Años.

Seguiremos atentos.

El período de pruebas para David

David weeping over the death of Absalom II Samuel 18:33

Toda información que las Escrituras nos dan para afrontar el período de pruebas y zarandeos que se viene pronto resulta útil y oportuna. El propósito de la Palabra de YEHOVAH es instruirnos acerca del camino que debemos cruzar, y las experiencias de los siervos de Dios del pasado nos ayudarán a saber qué hacer y qué no hacer durante la Hora del Juicio.

En estos días, la lectura que corresponde, según el Programa 177, es el Libro 2 de Samuel, el cual se centra en las dificultades que tuvo que enfrentar David no sólo por sus malas decisiones sino porque YEHOVAH disciplina a quien ama. David no había sido rechazado por YEHOVAH a pesar de haber cometido errores graves, pues tenía un corazón que amaba a Dios, lo cual le ayudó a recuperar su favor.

PROGRAMA 177 (2020-2021)

Hoy, los seguidores de Yeshúa que invocan el nombre de YEHOVAH, también nos encontramos expuestos a la corrección debido a todas las faltas que hemos cometido, sea a sabiendas o no, y también por el punto de vista erróneo y cerrado que a veces tenemos sobre asuntos que faltan aclararse. Ese período de juicio está por comenzar, y todo parece indicar que durará 1,600 días (los «estadios» de Apocalipsis 14), comenzando con la autoridad que se le concederá al gobierno mundial durante 42 meses lunares. No falta mucho para que esto llegue a nosotros como un período en el que tendremos que demostrar de qué nos ha servido examinar la Palabra de YEHOVAH durante nuestra carrera hacia la vida, porque será según reaccionemos a las pruebas que lograremos la aprobación final.

Las primeras calamidades

Las pruebas que afrontó David comenzaron cuando vio venir la muerte en su entorno familiar. Después de la muerte del hijo ilegítimo que había tenido con Batseba, su hijo primogénito, Amnón, violó a su media hermana, Tamar. Luego, en venganza, el hermano de Tamar, que se llamaba Absalón, mató a Amnón.

Estas cosas pudieron haber generado amargura y resentimiento contra Dios por parte de David, pero él mantuvo una actitud humilde y reconoció que lo que le pasaba era consecuencia de sus propias acciones. David entendía que YEHOVAH lo había instalado como rey, y que era él el que se encargaría de mantenerlo en el trono, si es que era su voluntad. Él nunca se tomó la libertad de pensar que él y su casa merecían el reino, pero dejó en manos de YEHOVAH todas las cosas concernientes al gobierno.

Ahora bien, la actitud de Absalón se parece mucho a la del Hombre Sin Ley, el «traidor» que se levanta para atacar a su propia «familia». Absalón usó habla engañosa y se ensalzó a sí mismo. Actuó con un espíritu falto de amor leal, y se asoció con Ahitofel, el consejero de David que prefiguró al traidor Judas de los días de Yeshúa. David, en vista del peligro que corría ante la traición de su propio hijo, tuvo que escapar de Jerusalén, al igual que el pueblo escogido de YEHOVAH tendrá que huir y esconderse ante el peligro de la Abominación de la Desolación:

Enseguida David les dijo a todos los siervos suyos que estaban con él en Jerusalén: “¡Vamos, huyamos de aquí o ninguno de nosotros podrá escapar de Absalón! ¡Rápido, para que no nos sorprenda y cause un desastre y mate a espada a toda la ciudad!”. Los siervos del rey le respondieron: “Tus siervos están dispuestos a hacer todo lo que mi señor el rey decida”. (2 Samuel 15:14, 15.)

David, en este papel, representó a la clase José/Benjamín al principio de los tres años y medio del gobierno mundial, y sus siervos representaron a quienes se juntaron con esta clase para seguir sus instrucciones.

Entre dos cruces del río

Existe una señal simbólica que se repite en las Escrituras y tiene que ver con el cruce de un río. La proscripción de 42 meses representa una «inundación» que viene contra los siervos de YEHOVAH. Es como un tipo de «Diluvio» que el pueblo de Dios tiene que cruzar bajo la protección divina, el cual no está exento de sufrimientos. Esos sufrimientos son como el llanto del bebé Moisés cuando fue rescatado de las aguas. Y es lo mismo que fue representado por la visión final de Daniel:

Entonces yo, Daniel, miré y vi a otros dos de pie allí, uno en este lado del río y otro en el otro lado del río. Y uno le dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: “¿Cuánto tiempo pasará hasta el fin de estas cosas maravillosas?”. Luego oí hablar al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él levantó su mano derecha y su mano izquierda hacia los cielos y juró por el que vive para siempre: “Pasará un tiempo fijado, tiempos fijados y la mitad de un tiempo. Y, cuando se termine de destruir el poder del pueblo santo, todas estas cosas finalizarán”. (Daniel 12:5-7.)

Así pues, los eventos del drama simbólico que ocurren desde que David cruzó el río Jordán para esconderse de Absalón hasta que él regresa a Jerusalén «enmarcan» el período de 42 meses (o «tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo») que vamos a afrontar nosotros.

Absalón actuó de un modo irrespetuoso y se burló de su padre al acostarse con sus concubinas en público. Esto debe corresponder con las blasfemias y el habla altiva del Cuerno pequeño que perseguirá a los escogidos. Pero las cosas no le estaban yendo tan bien, porque YEHOVAH hizo que el habla de Ahitofel, su consejero, fuese ignorada, lo cual le dio oportunidades a David para seguir escapando. Desde el momento que Absalón comenzó a reunir a su gente para ir en persecución de David, llegó el tiempo para cruzar el río y escapar a salvo:

Y después que se fueron, aconteció que entonces ellos salieron del pozo y siguieron adelante e informaron al rey David, y dijeron a David: “Levántense y pasen las aguas rápidamente; porque de esta manera ha aconsejado Ahitofel contra ustedes”. David se levantó inmediatamente, y también toda la gente que estaba con él, y siguieron cruzando el Jordán hasta que rayó el alba, hasta que no faltaba ni uno que no hubiera pasado el Jordán. (2 Samuel 17:21, 22.)

Hubo expresiones notables de lealtad por parte de los siervos de David, incluso siendo extranjeros algunos de ellos, como Ittái el guitita. Esto nos recuerda que aquellos de las naciones que se unen a la clase José/Benjamín van a estar apoyando la obra que ellos estarán haciendo durante el testimonio final.

En el período de pruebas de David hubo situaciones relacionadas con las traiciones y calumnias típicas del Diablo. Por ejemplo, Zibá calumnió a Mefibóset, uno de los protegidos de David, y David, por un tiempo, llegó a creer en esas calumnias. Aún así, David fue alimentado durante ese tiempo de pruebas, sin importar que ese alimento viniese de Zibá.

Por otro lado, Simeí, un benjaminita opositor, se plantó como acusador contra David, con el propósito de desmoralizarlo y hacer que se rinda de cansancio. ¿No es esto algo que hemos de esperar durante el período de pruebas? Ahora, nótese cómo se expresó David cuando uno de sus siervos le sugirió dar muerte a Simeí por su habla calumniadora:

Pero el rey le contestó: “¿Qué tiene que ver esto con ustedes, hijos de Zeruyá? Déjenlo que me maldiga, porque fue YEHOVAH quien le dijo: ‘¡Maldice a David!’. Así que ¿cómo va alguien a preguntarle por qué lo hace?”. David entonces les dijo a Abisái y a todos sus siervos: “Miren, si mi propio hijo, que salió de mí, quiere quitarme la vida, ¡con más razón un benjaminita! ¡Déjenlo! ¡Que me maldiga, porque YEHOVAH le dijo que lo hiciera! Quizás YEHOVAH vea mi sufrimiento y YEHOVAH me dé bendiciones en lugar de las maldiciones que me están lanzando hoy”. (2 Samuel 16:10-12.)

Y esto es algo que nos enseña a nosotros cómo reaccionar ante lo que se viene. Van a ocurrir situaciones que probablemente nos impulsarían a tomar la justicia por nuestras manos, pero debemos suponer siempre que YEHOVAH permite que eso pase por dos razones: (1) porque tal vez lo merecemos, ó (2) porque Dios permite que ocurra para que veamos si nuestro camino es de maldición o bendición. Al final de cuentas, estaremos en un período de JUICIO.

Ahora bien, Absalón se hizo un monumento, símbolo apropiado de la Abominación de la Desolación o la imagen de la Bestia:

Ahora bien, cuando Absalón vivía, se había erigido una columna en el valle del Rey, porque decía: “No tengo ningún hijo que conserve el recuerdo de mi nombre”. Así que le puso su nombre a la columna, y hasta el día de hoy la llaman Monumento de Absalón. (2 Samuel 18:18.)

Al final, como era de esperarse, la arrogancia de Absalón y lo llevó a caer ante el ejército de David, un evento que tiene que ver con el juicio del Mesías contra Babilonia la Grande y el Hombre Sin Ley. Aún así, David no se regocijó por la muerte de quien había sido su pariente cercano, pues siempre creyó que es YEHOVAH el juez y no el hombre.

Entonces, llegó el momento para el retorno del rey. Al culminar sus tribulaciones, fue acogido por sus apoyadores, quienes lo acompañaron para hacerlo regresar a Jerusalén. El cruce del Jordán fue emotivo y marcó el final de las pruebas, en armonía con lo que esperamos al cierre de los 42 meses:

Así, el rey se ganó el corazón de todos los hombres de Judá sin excepción, y ellos le mandaron decir: “Vuelve, tú y todos tus siervos”. Cuando el rey emprendió su regreso y llegó al Jordán, los hombres de Judá vinieron a Guilgal para encontrarse con él y escoltarlo a través del Jordán. (2 Samuel 19:14, 15.)

Entonces, después que su poder fue establecido, lo que corresponde con el principio del Reino del Mesías sobre la Tierra, David tuvo el poder de aplastar cualquier rebelión, como la que incitó Seba para quitarle el trono.

Entonces David le dijo a Abisái: “Seba hijo de Bicrí podría hacernos más daño que Absalón. Llévate a los siervos de tu señor y persíguelo, no sea que encuentre ciudades fortificadas y se nos escape”. Así que los hombres de Joab, los keretitas, los peletitas y todos los hombres poderosos salieron detrás de él; salieron de Jerusalén para perseguir a Seba hijo de Bicrí. (2 Samuel 20:6, 7.)

Curiosamente, parece que la rebelión de Seba corresponde con la última rebelión de los gobiernos del mundo contra el Reino. En el drama se ve a una mujer que arroja la cabeza de Seba por el muro de la ciudad para que la rebelión concluya, algo que nos recuerda a la muerte de Abimélec por una mujer en la ciudad de Tebez. Recordemos que la Mujer que mata al gobierno mundial es en realidad la organización celestial de Dios, la cual dirige Yeshúa como Rey.

Nota: La época de hambre que duró tres años, la cual vino por una matanza que Saúl había autorizado contra los gabaonitas (que representaron a las naciones que sirven a YEHOVAH durante estos tiempos), podría corresponder con los 42 meses de las tribulaciones que sufren los siervos de YEHOVAH.

La clase David

Luego de efectuarse varias correcciones, el drama concluye con otros simbolismos que tendríamos que ir entendiendo de modo progresivo. Sin embargo, está claro que nosotros debemos fijarnos con detenimiento en las actitudes y reacciones de David antes estas pruebas. ¿Por qué? Porque el ungimiento de David como rey prefiguró el ungimiento de la clase José, el cuerpo del Mesías, desde los días de la Primera Guerra Mundial.

Recordemos que 3,000 años después del ungimiento de David (1086/1083 aEC), es decir, entre 1915 y 1918, ocurrieron los dolores de parto que dieron a luz a la clase José, en 1919. Así pues, las experiencias de David no son específicamente del Mesías en nuestros días, pues él es perfecto y no peca, sino, más bien, son las experiencias de la clase José y sus apoyadores. En otras palabras, David representó al cuerpo del Mesías, el cual todavía está en la Tierra y tiene que ser refinado hasta alcanzar la aprobación.

Por lo tanto, tomemos en serio lo que dice la Palabra de YEHOVAH y aprendamos de las tribulaciones de aquellos que sirven a Dios. Esa información salvará nuestras vidas. De esa manera podremos hacer nuestras las palabras del famoso Salmo 18, el cual fue citado en el capítulo 22 de 2 Samuel:

“YEHOVAH es mi peñasco, mi fortaleza, mi libertador. Mi Dios es mi roca, en quien yo me refugio, mi escudo, mi poderoso salvador, mi refugio seguro y mi lugar adonde huir, mi salvador; tú eres el que me salva de la violencia. Yo llamo a YEHOVAH, quien merece alabanza, y seré salvado de mis enemigos. Las olas de la muerte rompían a mi alrededor; una inundación repentina de hombres despreciables me aterraba. Las sogas de la Tumba me rodeaban; las trampas de la muerte me amenazaban. En mi angustia llamé a YEHOVAH, seguí llamando a mi Dios. Entonces desde su templo oyó mi voz, mis gritos de auxilio llegaron a sus oídos. (2 Samuel 22:2-7.)

Julius

Sólo faltaría media Semana de Años para el pueblo de Daniel (José y Benjamín)

Examinando un poco más acerca de la idea que tienen muchos acerca de los últimos siete años, he llegado a algunas conclusiones que podrían ser de interés. Téngase en cuenta que la Cronología Profética apunta a que el Milenio llega dentro de cuatro o cinco años, y no habría tiempo para una Semana de Años. A menos, claro está, que la última Semana de los 3,500 años que pasarían desde la entrada de Israel en Canaán comiencen en octubre de 2020 y terminen en octubre de 2027. Y eso sólo sería corroborado por la cronología oficial de los JW, que coloca el Éxodo en 1513 aEC.

Hay que reconocer que la profecía de Daniel 9 tiene un lenguaje algo ambiguo. ¿Qué decía la profecía?

”Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, y para acabar con el pecado, y para hacer expiación por el error, y para introducir la justicia para tiempos indefinidos, y para imprimir un sello sobre visión y profeta, y para ungir el Santo de los Santos. (Daniel 9:24.)

El pueblo de Daniel es específicamente Judá, cuya capital es Jerusalén. Cabe destacar que esta profecía no se centra en todo Israel (que incluye a los esparcidos en la cristiandad), sino en los judíos. ¿Y quiénes son ellos? Son los descendientes de Judá y Benjamín.

¿Hay algún indicio de que la mitad de la última Semana pudiera ya haber transcurrido? Pienso que sí. Porque YEHOVAH ya ha dado su atención a Judá y la «santa ciudad» durante la mitad de la Semana de Años que hubo desde Etanim de 66 EC hasta Abib de 70 EC. Ese período de tres años y medio debió de ser parte de la «determinación» de las 70 Semanas. Hablaremos de ello.

Ahora bien, considero muy probable que la idea de Michael Rood acerca de la obra de 490 días de Yeshúa es correcta, aunque con el año equivocado. Él cree que Yeshúa murió en 28 EC. Yo pienso que el sacrificio del Mesías ocurrió en el año 30 (ó 31 EC según algunas argumentaciones válidas). Pienso que fue al tiempo de la entrada de Yeshúa en Jerusalén que se completaron las primeras 69 Semanas (483 años completos que se tendrían que haber contado desde Abib del año 454 ó 453 aEC), pues el pasaje dice que es justo después de las 7 + 62 Semanas que el Mesías sería «cortado».

Y debes saber y tener la perspicacia [de que] desde la salida de [la] palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías [el] Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos. Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. (Daniel 9:25, 26.)

La mayoría de los cristianos que interpretan la profecía entienden que el Mesías muere a la mitad de una Semana de Años, e intentan encajar su ministerio terrestre en un período de tres años y medio. Pero existen datos que muestran que la obra de Yeshúa encaja mejor en un período de 490 días que en uno de 1,260 días. De modo que habría que preguntarnos cómo es que se cumple esta porción de la profecía:

”Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta [el] fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones. Y él tiene que mantener [el] pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado”. (Daniel 9:26, 27.)

¿Quién es el que mantiene un pacto en vigor por una Semana? ¿El Mesías o el caudillo que viene? ¿Es el cese del sacrificio y la ofrenda de dádiva algo que hace el Mesías con su muerte o es la prohibición total de la obra pública de los seguidores de Yeshúa en los tiempos finales?

Yo entiendo que el Pacto que debe mantenerse en vigor «para los muchos» es el Pacto Abrahámico, pues en el contexto de las profecías de Daniel el Pacto es el mismo que es denunciado por el Rey del Norte:

”Y realmente volverá y arrojará denunciaciones contra el pacto santo y actuará eficazmente; y tendrá que volver, y dará consideración a los que dejan el pacto santo.  Y habrá brazos que se levantarán, procedentes de él; y realmente profanarán el santuario, la plaza fuerte, y removerán el [rasgo] constante. (Daniel 11:30, 31.)

Entonces, necesitamos examinar esto con cuidado. ¿Quién es el que mantiene en vigor el Pacto Abrahámico por una Semana de Años? ¿Es Yeshúa o el caudillo que va a arruinar el lugar santo?

En primer lugar, pienso que lo más probable es que esta última Semana de Años tuviese que comenzar después del sacrificio y resurrección de Yeshúa. Así pues, la primera mitad de esta Semana tuvo que haber ocurrido en el primer siglo de nuestra era, y sería como un espacio de tiempo de especial consideración para el pueblo de los judíos, el cual mantuvo funcionando el templo hasta el año 70.

Si estos tres años y medio siguieron a la obra de Yeshúa, probablemente se contaron desde que se derramó el espíritu de YEHOVAH sobre los judíos mesiánicos de esos días hasta que fueron seleccionados los primeros gentiles para ser injertados en el olivo de Israel.

Por otro lado, si vemos a esta mitad de Semana como un período de gracia por parte de YEHOVAH para con los judíos, pienso que este tuvo que cumplirse en el contexto del desolador, quien vino contra Jerusalén y su lugar santo dos veces, exactamente al principio y al final de estos tres años y medio. La primera vez, el ataque comenzó después de Sukot, el 22 de Etanim de 66 EC. La segunda vez, el ataque comenzó después de la Fiesta de los Panes Sin Levadura, el 23 de Abib de 70 EC. Fue en esta primera mitad del año 70 cuando los sacrificios del templo cesaron, y en agosto el templo fue quemado. La profecía tuvo que cumplirse de un modo u otro en ese año.

Desde mi percepción, los eventos que se dieron en esa mitad de Semana son un fuerte testimonio de que esos tres años y medio eran parte de las 70 Semanas determinadas sobre el pueblo de Daniel y la «santa ciudad». Ese fue el juicio final contra Judá y su santuario. Pero, como sabemos, el pueblo de YEHOVAH no sólo eran los judíos. En nuestros días, se han formado dos pueblos que al final serán reunidos por el Mesías, a saber, Israel y Judá.

Todavía falta que venga el juicio final contra los esparcidos de Israel (liderados por José) y el último remanente de Judá (liderado por Benjamín). Estoy casi seguro que la última mitad de la Semana estaría dedicado a ellos.

En mi opinión, no hay lugar para los últimos siete años de las 70 Semanas de Daniel en el contexto de Apocalipsis, salvo los tres años y medio de la obra de los Dos Testigos. Luego que este período de refinación y juicio termine se cumpliría la parte final de la profecía, la cual dice que «sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado”.

Por lo tanto, el supuesto tratado de paz que se espera que ocurra entre los judíos y el «anticristo» podría estar mal interpretado, y si ocurriese podría ser un distractor para los que aman la verdad. No olvidemos que el Rey del Norte dirige el gobierno mundial de la Bestia, y su intención satánica es exterminar al entero pueblo de YEHOVAH, compuesto por Israel y Judá (liderados por José y Benjamín). Evidencia indirecta de ellos fue el odio que manifestó el régimen nazi contra los testigos de Jehová de Europa (una instancia de la casa de Israel) y los judíos de Europa (una instancia de la casa de Judá) en los años 30 y 40 del siglo pasado.

A decir verdad, considero más plausible que las Naciones Unidas tomen el control de Jerusalén por tres años y medio mientras establece una alianza para apoyo y tolerancia con la cristiandad y sus apoyadores, que el que aparezca un «anticristo» tipo Macron o Kushner haciendo un pacto con el gobierno de Israel para siete años. Puesto que es muy posible que mitad de Semana probablemente comience entre abril y mayo de 2021, aún si se hace ese pacto, sinceramente, creo que sólo durará tres años y medio y luego vendrá el Año de la Gran Tribulación y el Milenio.

Y si mi teoría es totalmente errónea, de todos modos era necesario expresarla.

No nos durmamos. Cosas grandes están por ocurrir en este mismísimo año.

Julius Corvus