Bien, estimados amigos. Es necesario volver a examinar las ideas, tomando como base la alta probabilidad de que NO ESTEMOS EQUIVOCADOS. El que en el año 1492 EC haya ocurrido la expulsión de los judíos de España (TARSIS), el extremo oeste de Europa (el cual se expandió hasta las Américas) es una clara señal de que la Cronología Profética que utilizamos es correcta, pues ésta establece la inauguración del templo de YEHOVAH en 1029 aEC, exactamente siete Tiempos antes.
Y es que yo me preguntaba el porqué YEHOVAH permitiría que unos «desterrados» como nosotros tuviésemos el privilegio de buscar y encontrar información sobre los tiempos señalados, y la respuesta a esto es que somos hispanos. La expulsión de los judíos en el verano de 1492 EC por causa de los Reyes Católicos y, a su vez, el descubrimiento de América por Cristobal Colon fueron eventos de trascendencia histórica y profética. Fue como si se abriesen las puertas a lo más lejano de la Tierra para que hasta allá fuésemos desterrados los judíos e israelitas de la diáspora.
Para mí tiene más sentido que nada, porque yo, casi con total seguridad, tengo antepasados judíos, y he nacido en el extremo de América del Sur, en la costa oeste. Y pienso que eso ocurrió con el propósito de poder comprender quiénes realmente son los «desterrados» de Israel en el tiempo del fin.
Los Testigos de Jehová han llegado a ser, aunque parezca irónico, el pueblo salido de los gentiles que llega a asociarse con Israel, la Clase José. Y no es por su observancia de la Torá en el sentido estricto de la palabra, sino por su adhesión al modelo que dejó Yeshúa sobre la obra de testimonio del Reino que debería de darse.
Hace unos días yo me preguntaba con sinceridad lo siguiente: ¿Por qué YEHOVAH permitiría que se forme un pueblo que cumple profecía, salido de la cristiandad, que dé testimonio del Reino, pero que no sea estricto en la observancia de la Torá, como lo hacen los judíos mesiánicos? La respuesta es progresiva, es decir, no es inmediata. Es un PUEBLO EN PROCESO. Y entender eso debe de significar algo importante. Eventualmente, ese pueblo de más de doce millones de personas, incluidos los estudiantes, tendrá que obedecer la Torá bajo la dirección del Mesías, porque dice la Escritura:
En la parte final de los días, la montaña de la casa de Jehová será firmemente establecida por encima de la cumbre de las montañas y será elevada por encima de las colinas, y a ella afluirán todas las naciones. Y muchos pueblos irán y dirán: “Vamos, subamos a la montaña de Jehová, a la casa del Dios de Jacob.
Él nos enseñará sus caminos, y nosotros andaremos en sus sendas”. Porque LA TORAH saldrá de Sion, y la palabra de Jehová, de Jerusalén. (Isaías 2:2, 3.)
YEHOVAH ha permitido que las cosas sean de esta manera, y ha creado una barrera de separación entre los cristianos de origen gentil y los judíos mesiánicos. Esa barrera no es por falta de entendimiento, sino porque él mismo no permitió que se descubrieran ciertas cosas importantes, como por ejemplo la pronunciación correcta de su nombre, o el papel de Saulo de Tarso como maestro de la Torá. Los argumentos que usan muchos para eludir la observancia de ciertos mandamientos son justificados según la forma de leer las Escrituras, pero, a su vez, la idea básica de los cristianos que salieron de los gentiles, especialmente los Testigos de Jehová, es que el justo requisito de la Torá se cumple en la imitación de Yeshúa y la obediencia de sus instrucciones sobre la obra que había de efectuarse.
En cierto modo, pareciera que los Adventistas estuviesen destinados a ser, en el pasado, el pueblo que cumpliese ambas características, a saber, observar los mandamientos de Yehová y dar testimonio sobre Yeshúa, pero no era el momento. Posiblemente, muchos de ellos también sean aceptados cuando el Mesías reúna a ambos pueblos.
Apocalipsis 12 describe claramente qué caracterizará al pueblo de YEHOVAH cuando comience la autoridad de la Bestia, algo que será muy pronto:
De modo que el dragón se enfureció con la mujer y fue a guerrear contra los que quedan de la descendencia de ella. Estos son los que obedecen los mandamientos de Dios y tienen la misión de dar testimonio acerca de Jesús. (Apocalipsis 12:17.)
Ha de aclararse que ambos grupos son obedientes de corazón a la verdad de las Escrituras, así que no se puede juzgar la sinceridad de sus intenciones. Sin embargo, como uno que ha conocido a los Testigos de Jehová por más de 28 años, puedo decir que todavía nos falta comprender algunas cosas importantes. Esas las he encontrado en las enseñanzas de algunos judíos mesiánicos, porque era necesario ir a las raíces hebreas de la fe de Yeshúa para entenderlas. Así pues, este es el tiempo en el que las piezas comienzan a encajar.
Y hago esta reflexión por un impulso personal que me vino a la mente hace poco. Y es que de la constante reflexión sobre la verdad final de las cosas, sólo nace la necesidad de esperar y ver cómo el mismo Mesías logra reunir a Israel y Judá en un sólo rebaño, un sólo Pastor. Sin duda, el rebaño más grande, que sale de América, ya existe. Sólo falta poco para poder entender esto.
Y con esto, sólo me queda decir por ahora que lo más probable sea que los últimos 1,335 días culminen en 2025, en pleno año del Jubileo 70 de Israel.
Que la bondad de Dios ilumine sus corazones. Que se apeguen a su Palabra sin dudar nunca de la luz que proviene del Creador en el tiempo designado.