Después de 3,960 años…

Los 11 Tiempos del Pacto Abrahámico deben de ser 11 ciclos de 360 años, porque si fueran 11 Tiempos Solares estaríamos hablando de 4,017 años y 8 meses, y eso tendría que colocar la mitad (2,008 años y 10 meses) contándose desde el año 30, el centro del período, lo cual nos llevaría al año 2,039 EC.

Ahora bien, es importante entender realmente a qué conclusiones nos lleva el aceptar que estos 11 Tiempos son 3,960 años.

En primer lugar, si tomamos como punto de referencia el Éxodo de Israel, en el mes de Abib/Nisán de 1516 aEC, tendremos que tomar como fecha eje para el principio formal del Pacto Abrahámico el mes de Abib/Nisán de 1946 aEC, en el preciso momento en el que Abrahán ingresa en la Tierra Prometida, Canaán, unos 430 años antes. Como señal cronológica que sale de las mismas Escrituras, sabemos que los primeros 215 años de ese período, el pueblo de YEHOVAH vivió en la tierra de Canaán. Los siguientes 215 años el pueblo lo pasó en Egipto. Y esto es de interés, porque en el CENTRO de este pequeño período de 430 años hubo un TESTIMONIO como representación mesiánica en la persona de José y la salvación de los hijos de Israel. Resulta que en la primavera de 1731 aEC, exactamente unos 1,800 años (5 Tiempos) antes de la primavera de 70 EC, Jacob y sus hijos ingresaron el la tierra de Egipto para vivir bajo la protección de José.

Curiosamente, fue en esos días que José mismo declaró estas palabras proféticas:

«Todavía quedan cinco años en que no se pasará el arado ni se cosechará.» (Génesis 45:6.)

Esos cinco años serían CINCO TIEMPOS (1,800 años), los cuales culminaron en la primavera de 70 EC, cuando vino el tiempo del juicio contra Jerusalén. Y es patente que, en el caso de José, hay más de una representación, pues hubo también 1,800 años desde el año 70 EC hasta 1870 EC, cuando comenzó la obra de Charles T. Russell y sus asociados, los precursores de la clase José.

Pero no nos desviemos del tema del Pacto Abrahámico. En realidad, los 430 años entre la entrada de Abrahán en Canaán y la salida de Israel de Egipto tienen claves cronológicas. Una de ellas, por ejemplo, es que este período comenzó con la muerte del padre de Abrahán, a los 205 años. Y esto es interesante, porque 205 años después que Adán cumplió 30 años, nació Enós, un personaje cuyos 905 años de vida también representaron la Era del Pacto Abrahámico. ¿Y cómo sabemos eso? Porque la Biblia da esta clave:

Set también tuvo un hijo, y lo llamó Enós. En aquel tiempo, la gente empezó a invocar el nombre de Jehová. (Génesis 4:26.)

Al margen de cualquier interpretación que se dé a este pasaje, lo cierto es que INVOCAR EL NOMBRE tiene que ver específicamente con el Pacto Abrahámico, pues se dice que Abrahán empezó a invocar el nombre de YEHOVAH (Génesis 12:8).

Ahora bien, puesto que la vida de Enós representó la Era del Pacto Abrahámico, entendemos que un TESTIMONIO fue dado en el centro del período, es decir, 452 años y medio después del principio de la vida de Enós. El cálculo va de este modo:

  • Hubo 235 años desde Adán hasta Enós
  • 452 años y medio después suman a lo anterior exactamente 687 años y medio.

Puesto que Adán comenzó formalmente su existencia en el otoño de 4029 aEC, entonces los 687 años y medio se completarían en la primavera 3341 aEC. ¿Qué ocurrió en ese tiempo? No es difícil de saberlo. Puesto que Matusalén estaba por comenzar su vida en el otoño de ese año, es patente que en la primavera de 3341 aEC comenzó la obra profética de Enoc, uno que invocó el nombre de YEHOVAH como su testigo. Luego, aquí tenemos otra clave más.

Unos 2,400 años después del principio de la obra de Enoc, tenemos la obra de Elías el profeta. Su testimonio también tuvo lugar en el CENTRO de un período asociado al Pacto Abrahámico. A decir verdad, el cálculo se cuenta desde la primavera de 941 aEC y concluye en la primavera de 70 EC, cuando vino el juicio contra Jerusalén.

Es curioso, ¿verdad? Hablamos aquí de 1,010 años entre 941 aEC y 70 EC, lo cual nos obliga a mirar hacia atrás en el tiempo unos 1,010 años también, llegando así a la primavera de 1951 aEC. Y entonces tenemos un dato importante al descubierto, pues 1,010 + 1,010 = 2,020 años.

¿Qué ocurrió en la primavera de 1951 aEC? Esto fue apenas unos cinco años antes de la primavera de 1946 aEC, cuando Abrahán cruzó el Éufrates para entrar en Canaán. El único evento que se nos ocurre para este tiempo es el llamado de YEHOVAH a Abrahán para que salga de Ur de los caldeos.

Y aquí vemos por fin lo de los 3,960 años, pues en el centro de este período tendría que haber un TESTIMONIO importante, a saber, el sacrificio y resurrección de Yeshúa y el principio de la obra mesiánica. Y, precisamente, 1,980 años antes de la primavera del año 30 EC es la primavera de 1951 aEC.

La obra de Elías fue sin duda un TESTIMONIO en el centro de 2,020 años, contando desde la primavera de 1951 aEC hasta 70 EC, cuando el sistema de adoración de los judíos tuvo su triste final. Luego, la obra de Yeshúa fue un TESTIMONIO en el centro de un período de 3,960 años (11 Tiempos), el cual comenzó también en la primavera de 1951 aEC, habiendo concluido, al parecer, en la primavera de 2010 EC.

El Éxodo de Israel probablemente también tuvo lugar en el centro de un período, y este debió de comenzar con la inauguración del Pacto Abrahámico, en la primavera de 1946 aEC, terminando 860 años después, cuando David fue ungido como rey, validándose así el Pacto Davídico, en la primavera de 1086 aEC, unos 3,000 años antes de la primavera de 1915 EC.

Ahora bien, parece que también existe algún tipo de relación entre la muerte de Adán (3099 aEC) y la destrucción del segundo templo (70 EC), pues más o menos en el centro de este período está el principio de Israel como nación, aunque el cálculo aquí no es exacto para mí. La solución aparente estaría en la inauguración del Santuario y el sacerdocio. Desde que el Santuario llegó a existir, en Abib de 1515 aEC, hasta la destrucción definitiva del templo en agosto del año 70 EC habrían unos 1584 años y 4 meses. Luego, si retrocedemos esa misma cantidad de años hacia atrás, tendríamos un evento en 3099 aEC, cuando Adán tenía unos 930 años de edad. Así que, supongo, que existe aquí un enlace entre la muerte de Adán y la destrucción del templo, y en el centro estaría la inauguración del tabernáculo en el desierto.

Y ahora, volviendo a lo del Pacto Abrahámico, cuyos 11 Tiempos fueron representados en Génesis 15 con los valores de los animales sacrificados (3 + 3 + 3 + 1 + 1), entendemos que en el centro de este período ocurriría el sacrificio del Mesías, porque los animales fueron CORTADOS en dos mitades. Entonces, tenemos que encajar las cosas de esta manera para poder entender lo que viene.

EL ENLACE ENTRE 1946 AEC Y 2015 EC

Hay una serie de eventos que se registran desde que Abrahán ingresó en Canaán hasta el nacimiento de Ismael. Estos eventos, al parecer, guardan cierto paralelismo con los eventos que ocurren 3,960 años después.

Para empezar, si contamos 3,960 años desde 1946 aEC llegamos a 2015 EC, específicamente en la primavera. El año 2015 EC tuvo un comienzo perfecto desde un punto de vista bíblico, porque la luna nueva coincidió con el equinoccio de primavera, y se dio un fenómeno particular: un eclipse total de sol en el norte, desde Rusia al polo norte. Pareciera que esta señal apuntase a Rusia como parte del Rey del Norte desde esa fecha en adelante. Además, el primer día del mes coincidió con un domingo (21/22 de marzo).

Después que Abrahán se estableció en Canaán hubo un hambre en el país, y esto obligó a Abrahán y su esposa a morar como forasteros en Egipto, con la exposición a un gran peligro por parte de Faraón y sus servidores. Es probable que este período sea una representación anticipada de los 1,260 días en los que la mujer será alimentada en el desierto. No se nos dice en qué momento de esos 10 años que hubo entre 1946 aEC y 1936 aEC ocurrió esta situación, pero si el paralelismo es correcto, 3,960 años después, parece ser que los 1,260 días han de comenzar en 2021 EC, lo cual significaría que podría haber ocurrido en 1940 aEC.

Después que Abrahán abandona a Egipto, vuelve a establecerse en el lugar original, donde invocó el NOMBRE. Si Abrahán estuvo en Egipto tres años y medio, probablemente estos concluyeron entre 1937 y 1936 aEC. Luego ocurrió una división entre Abrahán y Lot, algo que podría representar un evento que tendrá lugar entre 2024 y 2025, uno que represente una división entre la clase celestial y la clase terrestre. Yo supongo que eso es el arrebatamiento que antecede a la batalla de Har-Magedón.

Entonces, como culminación de estos 10 años, probablemente en 1936 aEC, unos 3,960 años antes de 2025 EC, ocurre el drama representado en Génesis 14, que viene a ser el ataque final del Rey del Norte y sus aliados, donde la clase Lot es tomada cautiva, es decir, la Gran Muchedumbre que ha de sobrevivir a la Gran Tribulación.

Entonces, la secuencia sería la siguiente: Hay tres años y medio en los que el pueblo de YEHOVAH, representado por Sara, la Mujer de Apocalipsis 12, tiene que ser alimentado en el desierto. Estos 1,260 días podrían comenzar en Abib/Nisán de 2021 ó, a más tardar, en Etanim/Tishri de 2021. Luego, al completarse, en pleno año 2024, ocurre la división entre Abrahán (la clase celestial) y Lot (la clase terrestre), posiblemente en Etanim/Tishri de 2024 ó Abib/Nisán de 2025. Entonces, tiene lugar el ataque final del Rey del Norte, y así comienza el juicio final, la batalla de Har-Magedón.

Después del drama representativo de Génesis 15, se ve la oscuridad del Día de YEHOVAH, algo que ha de cumplirse, a más tardar, en 2025. Entonces, ¿qué se describe a continuación? Lo que se escribe en Génesis 16, al cabo de 10 años de la vida de Abrahán en Canaán, en la primavera de 1936 aEC. Esto es la concepción de Ismael, hijo de Abrahán. Después de un embarazo de 9 meses, este niño nacería a fines de aquel año.

Creo, después de revisarlo, que este nacimiento también fue una señal asociada a la entrada en la Tierra Prometida, porque 9 meses después de Abib de 1936 aEC, es decir, en diciembre de 1936 aEC, nace Ismael y se da la señal del Pacto Abrahámico, el cual es la CIRCUNCISIÓN. Y recordemos lo que ocurrió 3,500 años antes de Abib de 2025, cuando Israel entró en la Tierra Prometida después de haber estado 40 años en el desierto: Fueron circuncidados.

En este sentido, pienso que lo que ocurre en Abib de 2025 es como un nuevo comienzo para el pueblo de YEHOVAH, el cual será simbólicamente CIRCUNCIDADO. Esto es un proceso doloroso, y probablemente esté asociado a la Gran Tribulación, es decir, el Día de YEHOVAH.

El nuevo cielo y la nueva tierra llegarán con el Milenio, y la aplicación de los principios de la Instrucción de YEHOVAH será perfecta, porque todos los humanos que sobrevivamos entraremos en un Milenio Sabático, cumpliéndose así el descanso de 1,000 años por los 6,000 años de esclavitud humana.

Sigo pensando, estimados amigos que la década 2015-2025 corresponde en todos los eventos con la década 1946-1936 aEC, los cuales son descritos en los capítulos 12 a 15 de Génesis, siendo lo de la señal de la circuncisión de Génesis 16 el final del drama.

2,300 TARDES MAÑANAS

Un decenio está compuesto en la práctica por la suma de 2,300 días + 1,335/1,350/1,365 días. Así que mi opinión es que esos 10 años que comenzaron en la primavera de 2015 EC están estructurados así: Primer se completan 2,300 días después de completarse la Era del Pacto Abrahámico. Esos 6 años y 108 días deben de estar terminando en la segunda mitad de 2021. Yo creo que culminarán el 7 de septiembre, cuando se termine el juicio contra la casa de Dios y Babilonia la Grande caiga. Luego, comenzarán los 1,335/1,365 días, los cuales culminarán más o menos al tiempo del Pentecostés de 2025.

Puesto que se ha demostrado muchas veces que, por lo general, hay 1,335 días desde un Día de Trompetas (1 de Etanim) hasta un Pentecostés tres años y medio después, parece claro que los 2,300 días sólo pueden concluir un Día de Trompetas. Así pues, pareciera que estos 2,300 días comenzaron en mayo/junio de 2015, después del Pentecostés.

Ahora bien, lo que corresponde con la CIRCUNCISIÓN estaría encajado en diciembre de 2025, lo cual sugiere que hay que agregarle 9 meses al mes de Abib. Eso me hace sospechar que el juicio de los 1,600 «estadios» contra las naciones es la suma de 1,335 días y 265 días, es decir, los 1,335 días de Daniel 12:12 y 9 meses lunares. Es una idea interesante.

Tengo entendido que el 7 de septiembre de 2021 es el final de 1,600 días de juicio contra la cristiandad, en consecuencia, podría ser que desde ese punto tengan que contarse otros 1,600 días de juicio, pero esta vez contra las naciones. Eso pondría como final de los 1,335 días un día de mayo de 2025, y luego, 9 meses después se nos traslade a febrero de 2026 como final del pisoteo del lagar simbólico, lo que incluye el final de la batalla de Har-Magedón.

Bueno, son ideas que pueden tener su validez. Pero, por ahora, sólo estamos ejercitando la imaginación y usando la intuición para poder discernir lo que ha de ocurrir a los 3,960 años desde 1946-1936 aEC.

Que descansen, un abrazo.

¿Estamos en el camino hacia la unificación de las claves?

La destrucción de las Torres Gemelas fue una señal sobre el inminente colapso de la cristiandad y sus muros económicos de protección. La cristiandad es, realmente, el Israel infiel. Luego, tenemos que tomar como referencia el 11 de septiembre de 2001 como si fuera el principio de 2,300 ciclos de 3.65242189 días, los cuales son 8,400 días ó 23 años, que terminarán en septiembre de 2024.

En el centro de estos 2,300 ciclos se encuentra el principio de la obra de un «falso profeta», a saber, el último Papa. Ahora bien, la señal apunta al 12 de septiembre de 2024, pero hay que tener en cuenta que, formalmente, el Día de Expiaciones, cuando se proclama el Jubileo 70 del Israel bíblico, sería el 13/14 de septiembre de 2024, o sea dos días después.

El precedente bíblico, según la Cronología Profética, es que siempre un profeta importante da testimonio en el centro de un período. Por ejemplo, Elías, quien dio testimonio en el centro de un período de más o menos 2,020 años, que comenzó con la inauguración del Pacto Abrahámico y culminó con el juicio contra Jerusalén. Aquí el centro de este período fue la primavera de 941 aEC, exactamente unos 2,400 años después de la primavera de 3341 aEC, cuando comenzó la obra del profeta Enoc. En este caso, Enoc profetizó en el centro de los 905 años de la vida de Enós, la cual representó la Era del Pacto Abrahámico también. Y podría decirse que el Israel mesiánico (el cristianismo verdadero) comenzó a dar testimonio de la verdad en el centro de la Era del Pacto Abrahámico, más o menos.

De modo que, si somos objetivos, podríamos decir que la obra de un «falso profeta» también pudo presentarse en el centro de un período, a saber, a los 4,200 días desde la destrucción de las Torres Gemelas.

Ha de tomarse en consideración que 8,400 días son 2,300 ciclos, así que, en cierto sentido, pareciera que el cambio de escenario hacia el fin en realidad comenzó con la caída de las Torres, y esto ocurría a los 720,000 días desde el Pentecostés del año 30. Luego, tenemos que 4,600 días también son, prácticamente, 1,260 ciclos.

1,260 x 3.65242189 = 4,602 días.

Eso es algo interesante, aunque no tan perfecto en el cálculo.

Y me hace pensar que un día en la escala grande es 3.65242189 días, el centésimo de un año solar. Por ello, 1,656 ciclos y 59 días (2 meses lunares) vienen a ser 6,049 años.

Todas las piezas del rompecabezas están frente a nosotros, sólo que es necesario entender la relación entre los períodos bíblicos expresados: 1,260 días, 1,290 días, 1,335 días, 2,300 «tardes mañanas», 1,600 «estadios», entre otros.

Además, los 1,656 años de la historia antediluviana son, en realidad, la suma de dos períodos: 1,290 años y 366 años. Así que, nada se escapa al orden de los tiempos señalados.

Ahora bien, en septiembre de 2021 se cumplen 6,049 años desde Adán, según la Cronología Profética que usamos, y creo que eso es significativo. En mi opinión, los 1,335 días deberían de comenzar al completarse estos 6,049 años, comenzando así el tiempo de la liberación, el año 6,050 de Adán, el cual se extenderá hasta el Jubileo 70 de Israel.

En estos días pondré todas estas piezas y las enlazaré con los conceptos del Modelo del Santuario y otros más. Tiene que haber un patrón que enlace todo.

¿Será ya el tiempo de unirlo todo? Esperemos que sí.

4,200 días

Una de las señales que no he revisado últimamente es la del papel del Papa Francisco en la Cronología Profética.

Esto es simple. Hay 4,200 días desde la destrucción de las Torres Gemelas hasta el principio del reinado de Francisco I, a todas luces, el último Papa de la cristiandad.

El cálculo va desde el 11 de septiembre de 2001 (una fecha que ha quedado establecida como portento presagioso por estar a 720,000 días del Pentecostés de 30 EC) hasta el 13 de marzo de 2013 (1 de Abib).

Ahora bien, el número de 4,200 días es especial por dos razones conocidas para mí. La primera es que 4,200 días es mitad del entero período de 8,400 días que hay desde el septiembre de 2001 hasta septiembre de 2024, cuando llega el Jubileo 70 del Israel bíblico. Y la segunda es que 8,400 días (23 años) es 2,300 ciclos de 3.65242189 días (el centésimo de un año solar).

Se me ocurre una razón más, y esta es que 4,200 días es precisamente la diferencia exacta que existe entre el Modelo del Santuario (6,037 años y medio) y los 6,049 años que se cumplen desde Adán hasta septiembre de 2021.

Yo creo que aquí hay información que nos permite ajustar los eventos. Ya he indicado que la caída de Babilonia está asociada al Día de Trompetas de 2021 (7 de septiembre), así que pienso que el Papado tal y como lo conocemos tendría que llegar a su fin ese día, al completarse 564,300 días desde la caída del Imperio Romano de Occidente.

Con esta información, pienso que debo de revisar un poco más de cerca cómo podría suceder que Roma vuelva a caer, en un sentido espiritual. Al final de cuentas, la sede de Babilonia la Grande es actualmente el Vaticano.

Para los que no saben lo que representa el ciclo de 564,300 días (1,545 años), vale informarles que esa fue la separación precisa entre las Fiestas de Primavera (desde la Pascua hasta el Pentecostés) hasta su cumplimiento (el sacrificio de Yeshúa y el nacimiento de la congregación mesiánica). De modo que las Fiestas de Otoño (desde el Día de Trompetas hasta la Fiesta de las Cabañas) también deben de tener algún ciclo parecido.

Pues bien, este ciclo existe y comenzó, según la evidencia, el día de la caída de Roma a principios de septiembre de 476 EC y concluye 1,545 años después, el Día de Trompetas del 7 de septiembre de 2021.

Y no creo que esto sea coincidencia, pues tres años y medio después es Abib de 2025, cuando se cumplen 3,500 años desde la entrada de Israel en la Tierra Prometida.

En mi opinión, lo que va a ocurrir cuando llegue el 7 de septiembre es el final del Papado. Podría suceder la muerte del Papa, o simplemente un juicio final contra la cristiandad.

No olvidemos que el 7 de septiembre de 2021 se cumplen los 1,600 días del juicio contra la casa de Dios, el cual comenzó con la proscripción de la obra pública de los Testigos de Jehová de Rusia, el ‘brazo’ del Rey del Norte.

Así pues, tenemos estos datos, y sólo falta encajarlos bien. En mi opinión, no creo que todo esto sea casual.

Bendiciones.

Ñ

Hacia la Pascua de 2021

Nos encontramos en un tiempo peligroso. En octubre de 2024, según la Cronología Profética que avalamos, se proclamará el Jubileo 70 del Israel bíblico, así que lo más probable es que la Pascua de 2021 sea realmente la mitad de la última Semana de Años que precede a un Año de Jubileo. Y eso podría ser significativamente importante.

Las Escrituras nos ha declarado que existieron 1,656 años desde Adán hasta el Diluvio, y esto se debe a que estos 1,656 años representan 1,656 ciclos de tiempo, siendo cada uno la centésima parte de un año. Esto sería, si tomamos como base años solares, 3.65242189 años, o sea 1,334 días.

Luego, 1,656 ciclos de 1,334 días vienen a ser, dicho sencillamente, 2,209,104 días, o sea 6,048 años y cuatro meses aproximadamente. Contados desde el mes de Etanim/Tishri de 4029 aEC, estos 6,048 años y cuatro meses tendrían que concluir en estos días, cuatro meses después de octubre de 2020. Ya estamos en marzo, así que entramos en tiempos peligrosos.

Otra forma de calcularlo es simplemente multiplicando 1,656 x 3.65242189 años, es decir, 6,048.41 años (6,048 años y 150 días). Si queremos ser más minuciosos, podríamos visualizar que estos 1,656 ciclos están terminando de contarse precisamente en estos días que vivimos.

El mes de Etanim/Tishri de 4029 aEC comenzó el 27 de septiembre y concluyó el 27 de octubre, si contamos 150 días desde esa fecha en 2020, podríamos llegar a ver claramente que estos están por concluir desde el 26 de marzo de 2021.

En 2021, el mes de Abib/Nisán comienza el 15 de marzo, así que la Pascua debe de coincidir con el 28 de marzo. De modo que cabría la posibilidad de que la cuenta regresiva de estos 1,656 ciclos explícitamente expuestos llegue a la Pascua de 2021.

Ahora bien, en aras de la verdad, sabemos que el Diluvio no ocurrió en el mes de Etanim/Tishri, sino en el que siguió después, o sea Bul/Heshván. Eso nos da un espacio de tiempo adicional hasta el principio del «Diluvio» en nuestros días. Entendemos que el templo de YEHOVAH fue inaugurado en el mes de Etanim de 1029 aEC, y esto corresponde con el principio de la vida de Adán, así que el punto de partida tendría que ser el mes de Etanim de 4029 aEC. El Diluvio tuvo lugar, según se entiende, 1,656 años completos y más de un mes después. Eso retrasaría el principio de lo que corresponde con el Diluvio a, por lo menos, unos cuatro o cinco meses después de la Pascua de 2021.

Dicho esto, creo que podríamos esperar que más o menos para agosto o septiembre de 2021 ocurra lo que esperamos. Como dije antes, tengo en mira el 7 de septiembre.

Aclararemos esto en breve, supongo.

P.D. Quiero darles las gracias a aquellos que se interesan por mi situación económica. Lo que podría decirles es que el exceso de trabajo a veces me impide ampliar las investigaciones, ya que las ventas que hago en el día han decaído en gran manera, así que toda ayuda me da más tiempo. Si algunos amigos desean contactarme para hablar del tema, pueden hacerlo escribiendo al correo juliuscorvus@gmail.com

Los siete Tiempos Solares, según la evidencia

Existe un período de siete Tiempos que comenzó 2,520 años antes del año del sacrificio y resurrección del Ungido de YEHOVAH, y éste comenzó unos 120 años antes de la vida de Arpaksad, hijo de Sem, nieto de Noé. En realidad, este período precede al Diluvio, pero se define por la restricción del Espíritu de YEHOVAH para con el hombre. El texto base tendría que ser este:

La traducción sería más o menos así: «Entonces YEHOVAH dijo: No permanecerá mi Espíritu en el humano por tiempo de larga duración, en tanto que él también es carne. Así que sus días continuarán por 120 años».

En el relato acerca del bautismo de Yeshúa, el Hijo del Hombre, se escribió lo siguiente:

Juan también dio testimonio, y dijo: “Vi el espíritu bajar como paloma del cielo, y permaneció sobre él. Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: ‘Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo’. Y yo [lo] he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”. (Juan 1:32-34.)

Pues bien, si tomamos en cuenta el significado doble de Génesis 6:3, allí se nos dice que el Espíritu de YEHOVAH estaría soportando a la humanidad sólo por 120 años más, así que esta declaración debió de ocurrir unos 120 años antes de la destrucción de la misma, es decir, en el Diluvio. Luego, en el segundo significado, el más amplio, aquí Génesis habla de un tiempo de larga duración, oculto, después del cual el Espíritu de YEHOVAH volvería a permanecer con el hombre, mediante el Mesías, y éste «permaneció» en Yeshúa desde el día de su bautismo.

Según la Cronología Profética que doy a conocer en este blog, el bautismo de Yeshúa ocurrió en el otoño del año 28 EC, y luego de 40 días en el desierto, su obra de testimonio duró 490 días (70 semanas) hasta que murió y fue resucitado, en el mes de Abib de 30 EC. Así pues, si retrocedemos siete Tiempos de 360 años desde el otoño de 28 EC llegaremos al otoño de 2373 aEC, el cual sería el tiempo del principio del Diluvio.

A propósito, el otoño de 2373 aEC es 1,656 años después del otoño de 4029 aEC, lo cual es correcto para la Cronología Profética que usamos.

Ahora bien, Yeshúa tenía que llegar a ser el primero en todo, pero el objetivo final de la declaración formal del hombre era el pueblo para el nombre de YEHOVAH, así que podría decirse que esto apuntaba al Pentecostés (Shavuot) del año 30 EC, de modo que el punto de partida formal de este período debió de ser la primavera del año 2371 aEC, cuando comenzó la vida del primero de la línea de la Simiente Prometida después del Diluvio, a saber, Arpaksad.

De hecho, hubo 2,400 años entre el Diluvio y el bautismo de Yeshúa, y hubo también 2,400 años entre el principio de Arpaksad y el derramamiento del Espíritu de YEHOVAH sobre la congregación de los seguidores de Yeshúa que se hallaba reunida en Jerusalén, la cual estaba compuesta, apropiadamente, de 120 personas. Ese número de 120 concuerda con los 120 años mencionados en Génesis 6:3, pues es una clave que dirige nuestra atención a esta declaración formal de Dios.

El número de 2,400 años también tiene que ver con el número 120, y es una clave de tiempo asociada al pueblo ungido de YEHOVAH. Y es que hay 120 Jubileos (6,000 años) de historia para el hombre. De hecho, esta también fue la separación de tiempo entre la obra profética de Enoc y la obra profética de Elías. Enoc comenzó a profetizar 987 años y medio después de Adán, es decir, en la primavera de 3341 aEC, exactamente unos 2,400 años antes de 941 aEC, cuando Elías comenzó a profetizar sobre los tres años y medio de sequía en Israel. Curiosamente, Elías comenzó su testimonio en el centro de un enorme período que comenzó con el Pacto Abrahámico y culminó con el juicio contra los judíos en los años 66-70 EC. Y allí vamos al tema de hoy.

LA DEFINICIÓN IDEAL DE SIETE TIEMPOS SOLARES

Una vez que se define la existencia de un período de siete Tiempos de 360 años entre la primavera de 2371 aEC y la primavera de 30 EC, es posible darnos cuenta de que desde 30 EC hasta 70 EC hubo 40 años, ni más ni menos. Este período de 40 años está perfectamente definido en la Cronología Profética que utilizamos, porque tiene que ver con los 40 años de separación que hubo entre el Éxodo de Israel (Abib de 1516 aEC) y la entrada de Israel en Canaán (Abib de 1476 aEC). Lo que es más, la relación se extiende incluso en la fecha del juicio contra Jerusalén, porque la ciudad de Jericó fue atacada unos siete días después que Josué se encontró con el Príncipe del Ejército de YEHOVAH, el cual representa a Miguel el Príncipe plantado a favor del pueblo de Dios, quien traerá la Gran Tribulación.

Para los judíos, la Gran Tribulación empezó después de la Pascua del 70 EC, a los 40 años desde el sacrificio de Yeshúa. Según Josefo, el ataque del general Tito comenzó el 23 de Abib, y eso es prácticamente a los 564,300 días del ataque contra Jericó. Hago mención de estos 564,300 días, porque esa fue la separación que hubo entre la Pascua de 1516 aEC y la Pascua de 30 EC, y es la misma que hubo entre el Pacto de la Torah (la Instrucción) y el derramamiento del Espíritu de YEHOVAH sobre los seguidores de Yeshúa. Y eso apunta a que la caída de Babilonia tendrá lugar 564,300 días después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el 7 de septiembre de 2021.

Ahora bien, al completarse esos 40 años entre el sacrificio de Yeshúa y el ataque de Roma contra los judíos en Jerusalén, también se completaron tres años y medio desde que comenzó el primer ataque. Estos tres años y medio comenzaron en el otoño de 66 EC, y aquí viene lo interesante: Desde la primavera del año 30 hasta el otoño del año 66 EC pasaron 36 años y medio, y esa es la cantidad que faltaría para completarse los siete Tiempos Solares. Porque 2,520 + 36,5 = 2,556 años y medio.

Y hasta me atrevería a decir que esos 36.5 años son la décima parte de un enorme año de 365 años, porque todo debe de armonizar en la estructura de los tiempos.

Josefo dejó registrado que el ataque de Cestio Galo comenzó cuando los ejércitos llegaron el 22 de Etanim del año 66, en el Día de Asamblea Solemne. Luego, el día 5 de Bul, los ejércitos romanos llegaron a atacar el muro exterior del templo, lo cual podría ser tomado como el tiempo en el que la Abominación de la Desolación estuvo de pie en el Lugar Santo de Jerusalén. Providencialmente, ese fue el día en el que los ejércitos romanos y sus estandartes idolátricos dieron media vuelta y se fueron. De modo que es probable que esa fecha fuese determinada por YEHOVAH mismo para que las cosas tomaran un giro inesperado. La señal había sido dada.

En 2019, llegué a la conclusión de que siete Tiempos Solares era lo máximo que podía extenderse un período de siete ciclos, y eso me llevó a descubrir algunas cosas. Una de ellas fue que el principio de la autoridad de Babilonia como cabeza del «gobierno de la humanidad» coincidiría con el principio de siete Tiempos Solares (7 x 365.242189 años), los cuales concluirían 2,556.69 años después de Etanim/Tishri de 609 aEC.

Se entiende que la autoridad de Babilonia llegaría a ser de exactamente 70 años. Puesto que su caída ocurrió a mediados de Etanim de 539 aEC, entonces ésta tendría que haber comenzado a mediados de Etanim de 609 aEC. En ese año ocurrió, según la evidencia arqueológica, la muerte del rey Josías a manos de Faraón Nekoh y también el desplome del Imperio Asirio. De modo que si hay un punto de partida para el principio de siete Tiempos, ése sería Etanim de 609 aEC.

Ahora bien, cuando contamos simplemente 2,520 años desde aquí, tenemos que llegar a octubre de 1912 EC. Poco después de eso vino la Primera Guerra Mundial, pero parece que aquí los siete Tiempos deben de ser «solares», es decir, Tiempos de 365.242189 años. Y si contamos 2,556.69 años desde octubre de 609 aEC, tendríamos que llegar a 36.69 años después de 1912, o sea a mediados de 1949 EC, cuando el Estado de Israel comenzaba a funcionar de manera autónoma después de milenios.

En el caso del pueblo de Judá, este tenía en funcionamiento el trono de David, el cual representaba la soberanía de YEHOVAH, así que al ser rechazado (lo cual ocurrió después de morir Josías, cuando Faraón Nekoh instaló a Jehoiaquim como rey vasallo), el «gobierno de la humanidad» pasó a manos de Babilonia, lo cual significó para Judá el desplome del «arbol» ilustrado en Daniel 4. Pero algo parecido le ocurriría a Babilonia al final de los 70 años de su autoridad como rey del mundo.

De modo que hay doble cumplimiento, los primeros siete Tiempos Solares culminaron en 1949, cuando Judá tuvo un gobierno autónomo y legítimo por, sin duda, 70 años. Luego de esos 70 años llegamos a la crisis de gobierno que actualmente existe en el Estado de Israel, la cual deberá de continuar, evidentemente, hasta que el gobierno de la Bestia comience sus 42 meses de autoridad.

Ahora bien, cuando Babilonia cayó, en octubre de 539 aEC, el árbol del «gobierno de la humanidad» quedó suprimido definitivamente por 2,556.69 años… Al menos, esa es mi teoría. Y este período culminó 70 años después de 1949, es decir, en 2019.

La interpretación sería la siguiente: El «gobierno de la humanidad» ha entrado en una fase terminal desde 2019, lo que significa que actualmente está por entrar el gobierno del Mesías en los cielos, y luego, por un tiempo breve, el gobierno de la Bestia. El gobierno del Mesías es el que debería de seguir a la autonomía de Judá, y el gobierno de la Bestia debería seguir a la restricción de siete Tiempos Solares sobre Babilonia.

Ahora bien, si en el caso de los Tiempos Solares que comenzaron en 2371 aEC, estos culminaron en el otoño del año 66, con el principio de unos tres años y medio de incertidumbres que precedieron a la Gran Tribulación de la primavera del año 70, entonces, lo más probable es que esos siete Tiempos Solares durasen realmente 2,556 años y medio. Y si aplicamos esta regla a los siete Tiempos Solares de restricción sobre el reino de Judá y los de restricción sobre el reino de Babilonia, entonces el tiempo señalado para ambos eventos tendría que ser en la primavera, ya sea de 1949 como de 2019.

En realidad, según los datos conocidos, el primer gobierno autónomo del Estado de Israel fue escogido a principios de 1949, así que esos 70 años de autonomía deben de contarse desde la primavera de 1949, habiendo concluido en la primavera de 2019. Los hechos, al parecer, concuerdan con lo que sabemos.

Según los datos, en marzo de 2015, Benjamin Netanyahu fue elegido para su cuarto mandato como primer ministro, igualando el récord de David Ben-Gurión. Se convirtió en el único primer ministro de Israel electo tres veces seguidas (2009, 2013 y 2015).​ Netanyahu siguió ejerciendo como Primer Ministro tras las elecciones de abril del 2019 en las que ningún candidato consiguió formar gobierno, y lo mismo ocurrió tras las elecciones de septiembre del mismo año. Tras una tercera elección consecutiva, Netanyahu asumió su quinto mandato en mayo del 2020. Según el acuerdo de coalición, después de un año y medio, en noviembre del 2021, iba a ser reemplazado como Primer Ministro por Benny Gantz,​ pero la coalición colapsó y habrá nuevamente elecciones en marzo del 2021.

Siendo así, parece que el fin de la legitimidad del gobierno de Judá (el Estado de Israel), concluyó en abril de 2019, lo cual confirmaría que los 70 años de la legitimidad del gobierno concluyó en esos días, y lo mismo los siete Tiempos Solares de restricción del Imperio Babilónico. Y esto querría decir que desde abril de 2019 hay una crisis de gobierno en el mundo, lo cual debe ser la antesala del gobierno de la Bestia.

Ahora bien, téngase en cuenta que los 2,556 años y medio que se contaron desde la primavera de 2371 aEC culminaron con el primer ataque de Roma, el cual no condujo a la desolación, pero que sirvió de señal. En consecuencia, podría pensarse que al concluir los 2,556 años y medio desde el otoño de 539 aEC, vendría un nuevo espacio de tiempo que culminaría con la Gran Tribulación. Si siguiéramos ese razonamiento, entonces tendríamos que tomar en cuenta que lo que siguió al otoño del 66 fueron tres años y medio, y eso significa que habrían tres años y medio desde la primavera de 2019 hasta que la autoridad de la Bestia fuera plena, con la capacidad de destruir al sistema religioso de Babilonia la Grande.

En realidad, tengo la impresión de que algo así debe de ocurrir. Recordemos lo que sucedió en el espacio de tres años y medio que hubo entre el otoño del 66 y la primavera del 70. En primer lugar, hubo confusión. Se puso a prueba la lealtad de los cristianos, y la obra tenía muchas restricciones. Algo parecido ha ocurrido desde la primavera de 2019. Y ya van dos años en esta Pascua que viene. En el caso del Imperio Romano, tenemos que el emperador Nerón se suicidó a mediados del año 68, lo cual hizo que en un sólo año hubiese una crisis en Roma, la misma que vio pasar a tres emperadores, hasta que a fines del 69 quedó establecido Vespasiano, el cuerno número 10 del Imperio. Al establecerse plenamente, lo que vino fue la desolación de Jerusalén, desde abril del año 70.

Si se mantiene el mismo paralelismo, podría decirse que el «suicidio» de Nerón, que ocurrió a mediados del 68, correspondería con un evento un año y nueve meses después de la primavera de 2019, y ese evento estaría enmarcado entre los fines de 2020 y los principios de 2021. Supongo que ese evento es la división de los Estados Unidos y el principio del gobierno de Joe Biden, el cual habría dejado incertidumbres. Lo que correspondería con el año de los tres emperadores que sucedieron a Nerón, tendría que manifestarse a mediados del año 2021, y éste culminaría a mediados de 2022, cuando, por fin, el gobierno se establecería. Y el Vespasiano de nuestros días sería el Dragón, siendo su hijo el desolador, el que corresponde con el general Tito, el undécimo cuerno.

En mi opinión, como que existe esa sombra profética en lo que se viene. Estamos dentro de un período de incertidumbres que culminará en el ataque final contra Babilonia la Grande, y esto coincide con otras teorías.

Lo que tendría que acontecer el 7 de septiembre de 2021, cuando se termine el juicio contra la casa de Dios (1,600 días después del 20 de abril de 2017), es la caída de Babilonia la Grande, cuando quedará expuesta como realmente lo es. Pero su desolación ocurrirá un año después de ser juzgada, es decir, en Etanim de 2022, y así se completarían los 2,560 años desde que perdió su autoridad. Y este es el mismo número de años que pasarían desde la primavera de 2371 aEC hasta la primavera de 70 EC, lo cual establece que estos 2,560 años son, realmente, la suma de 2,520 y 40 años.

SI FUERA ASÍ

Bueno, supongamos que esta teoría fuese correcta, tendríamos que visualizar que las elecciones de esta primavera de 2021 también fracasarán en el establecimiento del gobierno de Judá, así que eso pondría en evidencia que algo está mal en el Estado de Israel. Mientras tanto, entre bambalinas, tres poderes tratarían de apoderarse del control del mundo entre junio de 2021 y junio de 2022, lo cual llevaría finalmente a que el tercero se convierta en el gobierno mundial. Y pienso que eso sería China, siendo Rusia su «brazo» de ejecución contra el Santuario.

Finalmente, esto que expreso es una teoría basada en paralelismos de tiempo. Sé que muchas señales apuntan al año 2021-2022 como un Año de Juicios contra Babilonia la Grande, pues se completan 1,335 años desde el Domo de la Roca y 1,400 años desde el nacimiento formal del islam. Eso debe de coincidir con algo.

No olvidemos que el Domo de la Roca, al corresponder con Matusalén, se presenta como señal del fin de los tiempos. Cuando ese Domo sea destruido, la Gran Tribulación habrá comenzado. Y se supone que lo que corresponde con el Diluvio tendrá que aparecer en la segunda mitad de 2021, por los cálculos que conocemos.

Estemos atentos.